Raquel del Águila Bravo - Col. 20020
Desde muy joven el cuerpo ha sido mi lenguaje: el deporte, el rendimiento, la disciplina y las lesiones me enseñaron que no podemos separar lo físico de lo emocional. Con el tiempo comprendí que el cuerpo expresa, protege, compensa y comunica aquello que no sabemos nombrar.
Durante años viví la sensación de no encajar del todo, cuestionando el cuerpo, la identidad y los modelos relacionales. Esa búsqueda personal se convirtió en parte esencial de mi forma de acompañar: con respeto por la diversidad y apertura hacia lo que no siempre tiene nombre.
Soy psicóloga general sanitaria con enfoque transpersonal y perspectiva transfeminista. Mi recorrido profesional ha sido orgánico y vinculado a todos estos cuestionamientos.
Licenciada en la UAB, me especialicé en adicciones (Universidad de Deusto) con el deseo de comprender el comportamiento más allá de la etiqueta diagnóstica. Más adelante cursé el Máster en Psicología del Deporte (UNED), profundicé en Psiconeuroinmunología Clínica (Regenera), que transformó mi comprensión de la relación entre sistema nervioso y salud, y amplié mi mirada con la Psicología Transpersonal (IPTB). La formación en Sexualidad Integrativa (Cercle de Consciència) terminó de integrar cuerpo, deseo, vínculo, placer, identidad y espiritualidad como dimensiones terapéuticas fundamentales.
Mi curiosidad y compromiso con el acompañamiento me ha llevado a formarme también en hipnosis clínica, mindfulness, regulación emocional, EFT, duelo perinatal, fibromialgia, psicología en emergencias y expresión corporal.
He trabajado en el ámbito deportivo y desde 2014 acompaño procesos terapéuticos en consulta privada. He formado parte de equipos de psicología y psiconeuroinmunología clínica y actualmente dirijo mi propio espacio terapéutico, Ànima en Moviment.
Acompaño a personas que desean comprenderse en mayor profundidad, revisar sus vínculos, explorar su identidad y su sexualidad desde un lugar seguro y consciente. Trabajo desde una mirada afirmativa en diversidad sexual y relacional, integrando herramientas emocionales, corporales y narrativas, así como procesos de ampliación de conciencia abordados desde la ética y la integración.
He transitado del rendimiento y la exigencia hacia la integración y el placer consciente, y esa experiencia atraviesa mi forma de acompañar: con presencia, respeto y confianza en la capacidad de transformación de cada persona.
Entiendo la terapia como un proceso de exploración y regulación emocional desde la amabilidad; un espacio donde el síntoma se escucha, el cuerpo tiene voz y la transformación emerge.
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Colaboraciones
Cristina Pradas Méndez - Col. 18769
A lo largo de mi vida ha ido tomando fuerza una pregunta: ¿qué hay detrás del malestar que sentimos? En mi trabajo con personas en distintos contextos he observado que muchas dificultades persistían cuando no se abordaba el origen del dolor emocional, lo que me llevó a mirar más allá del síntoma.
Soy psicóloga y terapeuta con un enfoque integrativo y sistémico, especializada en trauma y EMDR. Entiendo que cada historia es única, por eso adapto el proceso a cada persona. En terapia exploramos no solo lo que te ocurre, sino también cómo se ha construido, teniendo en cuenta tanto tu mundo interno como los vínculos y el entorno que te han influido.
Mi recorrido profesional siempre ha estado enfocado al cuidado de las personas. Inicialmente, desde un rol de auxiliar de enfermería y, tras licenciarme en Psicología en la Universidad de Barcelona (UB), cursé el Máster en Intervención Psicosocial (UB). Esto me llevó a trabajar con colectivos vulnerables en procesos de inserción social, laboral y comunitaria, donde pude conocer de cerca el impacto de las desigualdades sociales en la vida de las personas. Más adelante, el Máster en Estudios de Mujer, Género y Ciudadanía (UB), junto con la formación en intervención con mujeres que han sufrido violencia de género, amplió mi mirada incorporando una perspectiva feminista e interseccional que hoy forma parte esencial de mi práctica.
He trabajado en ámbitos residenciales, sanitarios, socioeducativos y comunitarios, acompañando a personas con necesidades y problemáticas diversas. Parte de este camino también ha estado vinculado a la atención en situaciones de crisis, donde la presencia, la contención y el vínculo se vuelven fundamentales.
Con el tiempo, sentí la necesidad de incorporar el cuerpo en el proceso terapéutico. Este interés no solo nace de mi práctica profesional, sino también de mi propia experiencia. Desde 2019 convivo con una enfermedad crónica, un proceso que ha supuesto un punto de inflexión en mi vida y en mi forma de acompañar. Esta vivencia me llevó a profundizar en la relación entre cuerpo y emoción y, unos años más tarde, a formarme como facilitadora de yoga sensible al trauma, entendiendo el cuerpo como un espacio desde el que reconectar con una misma y empezar a dar sentido a lo que se siente. A su vez, mi formación en psicooncología, complementada con formación en el acompañamiento en procesos de muerte y duelo, ha ampliado mi sensibilidad hacia el impacto que estos procesos tienen tanto a nivel físico como emocional, en quienes los atraviesan y en quienes acompañan.
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